Pero
para llegar a estar bajo del mar primero tuve que salir de la gran Sydney. Mi amiga no me había podido dejar su casa, y tuve que
quedarme en un hostel. Yo, con mis estándares de calidad y mi típica
racanería en los precios, opté por la opción más barata. Total,
llegaba a Sydney desde Australia en bus a las nueve de la noche. Y
pretendía salir lo antes posible para hacer autostop.
Cuando
llegué a Sydney Backpackers Resort, o algo así, ya me dio en la
cara que no era lo mejor. Pero por 19$, en Sydney, cerca del metro
que al día siguiente debía coger, y con un 23% de rating en votos
en Hostelworld, no le podía pedir más. Un menda potaba por una
ventana mientras olía bastante a yerba. Cien por cien backpacker.
Baños cien por cien encharcados. Al llegar me dijeron “claro que
quedan camas. Aquí siempre quedan camas”. Normal. Nadie quiere ir
allá. Era domingo. Por la mañana había estado con la familia por
Canberra. Por la tarde el autobús. No había razón para estar
cansado, pero el panorama me envió a las diez a la cama para leer un
rato. A las once y algo estaba con la oreja plegada y los tapones
puestos.
A las
siete, con el ojo abierto y nadie en recepción opté por una ducha,
una devolución de la llave y una huida rápida. El metro no estaba
muy lejos, y de camino opté por un delicioso café de un lunes
soleado en una Sydney que empezaba su mañana. El metro hacia ninguna
parte, más lejos de lo que había imaginado, cruzaba Harbour Bridge
en una última experiencia en ese ferroso puente que observa la
ciudad al amanecer.
Desde
que existe streetview en googlemaps nada es lo mismo para el
autoestopista. Y no tengo ninguna queja al respecto. Miras en
dirección a dónde vas, estudias un poco de dónde salen las
carreteras, y directamente miras a ver si el sitio que crees que es
conveniente es apto para que pare la gente mientras tu puedes
apoyarte en un semáforo con un cartel. Efectivamente, el sitio era
tan perfecto como figuraba en streetview. 15 minutos. “Tortoise”
(tortuga), o al menos ese es su apodo, es un joven que me coge. Va a
100km de Sydney, y yo a unos 400km, pero me parece un buen trato.
- Soy
de Madrid – digo.
- Eso
es gracioso – contesta él, mirándome – Hace un mes estaba yo en
España haciendo autoestop por el norte. Esto debe ser el karma -.
Con
karma o no, ahí estoy, y me dice que hay una bonita estación de
servicio justo antes de su desvío. Hacia allí vamos. Por supuesto,
Ivan Malat no falta en la conversación.
En la
estación de servicio casi no me da tiempo a dejar el macuto cuando
un padre y un hijo (al volante).
-
¿Hacia dónde vas? - me pregunta el padre desde el otro lado del
coche
- Lo
más al norte que pueda. ¿Vosotros?
-Vamos
hasta Brisbane. Somos de allí
-Ah, yo
voy antes. Si podéis, me dejáis en Kempsey, si no es mucho desvío.
Todo
fluye. Un padre tatuado enseñando a un hijo al volante. Aquí se
puede hacer eso. El hijo lo hace muy bien.
-¿Tú
conduces en España?
- Sí,
pero allí no es por el otro lado. Aquí lo tenéis todo al revés.
-
Entonces no sé quién tiene más peligro, si mi hijo o tú. Mejor
sigue el, ¿vale? - Risas generales.
En un
coche un poco más adelante siguen su mujer y sus demás hijos.
Cuando pasamos la mujer mira con cara rara dentro de nuestro coche.
Mike (creo que se llamaba el padre) me confirma que ya les ha enviado
un mensaje diciéndoles porque se han demorado en la gasolinera y por
qué llevan a un extraño en el asiento de atrás de su pick-up. Un
poco de Ivan Malat, muchísimas superlanchas de estas de carreras que
siempre salían en ImpactoTV van en dirección contraria, en
remolques. Ha debido haber alguna competición. Y además muchísimas
de aquellas furgonetas VW de hippies (Bullies) restauradas por la
carretera. Todo eso en tres horas sin parar nos lleva a Kempsey. Pero
en Kempsey no habrá tan buena suerte como para pillar a algún alma
caritativa que me lleve a mi destino final, South West Rocks, y Jess
(couchsurfing) viene a por mí cuando acaba sus cosas, como iba a
hacer de todas maneras si llegaba más tarde.
South
West Rocks (SWR de aquí en adelante), en español Rocas del
Suroeste, es un pueblo con una media de edad alta. Más bien de
retiro de jubilados, o vacaciones en familia. Vacaciones en caravanas
con un despliegue de medios que ríete tú de esto:
https://www.youtube.com/watch?v=LUeB5mL6ZVU
. Aquí la gente viene con un “trailer caravan”, es decir, una
caravana de remolque y una furgoneta, y se instala aquí quince días
a disfrutar de la playa. Familias jugando a la petanca en el
césped... sí, sí, a la petanca he dicho. El caso es que una vuelta
por aquí, además de hacerte sentir muy joven, te lleva a una playa
de tres kilómetros con apenas diez personas. Tengamos en cuenta que,
con un tiempo fenomenal,e stamos en temporada baja.
Fui
hasta un dique en cuyo comienzo está una antigua cárcel. El camino
hacia allá por la playa es relajante. Caminando por la orilla de
Trial Bay te da la sensación de estar caminando por una plataforma
de aeropuerto mecánica, pero al revés. Con la sensación de no
avanzar en esa playa inmensa en la que parece que el final no llega
de ninguna de las maneras. Igualmente, una sensación de placer en la
que el agua y la arena, con una brisa adecuada a una temperatura...
Bueno, ahí lo dejo, que estoy describiendo una playa como si fuera
un vino de tonos turquesas afrutados...
Al
llegar al dique, sentado al final de este, me asomo a la penúltima
roca de éste y me siento en su cima. Desde esa arista veo un agua
extremadamente transparente en la orilla, y de un color que me
recuerda porqué el azul marino tiene ese nombre. Embelesado por la
transparencia veo una tortuga que cruza mi embobamiento, nadando
plácidamente por la superficie, sumergiéndose lentamente. Me embobo
mucho más y, en ese mismo minuto, cuando la toruga desaparece,
levanto la vista y veo un grupo de diez o quince delfines cruzando el
océano a unos 200 metros de la costa. Delfines grises oscuros de
barriga blanca... Que alguien venga y me cierre la boca, por favor,
que se me va a secar.
Pero yo
he venido aquí, además de para encontrarme con una “fenomenal”
Couchsurfer llamada Jess (digo “fenomenal” porque si alguna vez
lee esto entenderá que es su palabra favorita, en inglés), para un
poquito de submarinismo. Hace exactamente tres años que me saqué
los títulos en Tailandia y no los había tocado. Creo que es el
momento de hacerlo de nuevo. South West Rocks está catalogado en el
Top10 en Australia, y Fish Rock es donde todo el mundo quiere ir
cuando llega aquí. Un poquito de información y todo hecho: “¿Tres
años? No importa. Cuidaremos de tí”. Eso me dicen al llegar, y
menos mal, porque he perdido conociemiento, teórico y práctico, y
al principio todo me da vueltas, incluso yo mismo. Más concentrado
en no perderme por ahí a la deriva que en ver lo de alrededor,
empiezo a cogerle el truco de nuevo, y para cuando llegamos a la zona
más deseada ya dejo de menearme a merced del mar. La zona es “la
escuela de tiburones”. En español se llama “tiburón toro”,
pero en inglés “bull shark” es otro. En inglés el “tiburón
toro” es “grey nurse shark”. Es de esas especies que tienen
normalmente en los acuarios, y el “bull shark” es la otra más
tipica en los acuarios. Pero os aseguro que esto no era un acuario, y
para el que no pueda aguantar más, abajo del todo están las fotos.
Hice dos inmersiones, una de visita a los tiburones, y la otra a la
Fish Rock Cave. Una cuava de 100 metros en la que me amenazó un poco
la claustrofobia antes de entrar. Y eso que la entrada es la parte
más ancha. Después se estrechaba a un metro de ancho y cuatro de
alto, con una Pteromylaeus bovinus, que
es mejor que lo ponga así para que no haya problemas y vosotros y
vosotras lo buscáis en wikipedia. Se trata de una raya residente en
la cueva. Dos metros de bicho, que comparada con los tres y cuatro
metros de tiburones... En fin, Wobbegong Shark, caballitos de mar,
King Fish... Unas imágenes lo explican. Yo solamente digo que
todavía estoy asimilando, con mi dolor de oído presente (algo
normal), que he estado con tiburones, rayas y muchos pececitos de
colores... ¡Hasta en una cueva de 100 metros de profundidad! Ay...
Australia.
Todo lo visto y sentido en este paraje, en el que me he quedado
apalancado y a día de hoy van seis días en total, viene con valor
añadido de la vuelta al Couchsurfing. Jess me ha dejado quedarme en
su casa. Esto es una maravilla. Alguien a la que contar lo que flipo
con todo todos los días, y a la cual le encanta hablar. Hablar por
doquier, sobre todo, en todo momento. He aprendido muchas cosas sobre
Australia. Por encima de todo sobre la política y sobre situaciones
en las que Australia se ha visto inmersa políticamente. Racismo e
inmigraión son dos factores clave en la situación política actual
en Australia. El gobierno liberal aboga por una limitación en la
entrada de inmigrantes, tanto los “con papeles” como los
solicitantes de asilo, una modalidad muy extendida. Hay un tema
controvertido ahora mismo en el que se han invertido 4.000.000 $
(3.000.000 €) para crear un vídeo que advierte de los peligro de
venir a Australia ilegalmente. Este vídeo se pretende mandar a
países en conflicto como Irak, Afganistán y Siria para evitar que
la gente creo que en Australia hay una vida mejor. Pero me parece que
mientras están cayendo bombas sobre tu casa y tu familia, es
preferible tomar riesgos y emigrar ilegalemente. Esto nos lleva a
manifestaciones anti y pro inmigración, con enfrentamientos bastante
violentos (para lo que es Australia) entre ambos grupos.
Desapariciones:
No hay día que en las noticias no salga que ha desaparecido alguien.
Una que se casaba mañana desapareció hace tres días; un niño
autista estuvo en el bosque cinco días y lo encontraron. Las
grabacines de su aparición, entre unos árboles, son tenebrosas. Yo
le estoy buscando y me encuentro con ese niño y os juro que me doy
la vuelta y echo a correr. Pálido, con camiseta de rayas rasgada,
sucio, con la mirada perdida... Más parecido a la chica de la curva
que a un amable niño perdido que desea ayuda. En fin... This is
Australia. Y además de faros, playas y tiburones, hay muchas cosas
más que seguro que se me quedan en el tintero, pero ahora mismo os
dejaré con esto, que está en inglés, pero no lo he encontrado en
español: http://en.wikipedia.org/wiki/Banjawarn_Station
Resumiendo, a principio de
los años 90 hubo un atentado con gas sarín en el metro de Tokyo que
se llevó por delante a unas decenas de personas. Protagonizado por
el grupo espiritual Aum Shinrykio, dio batante que hablar en una
nación tan calmada como Japón. Investigaciones llevaron a la
búsqueda de los miembros del atentado, y el proceso llevó a
investigar la compra de varios cientos de kilómetros cuadrados de
terreno por esta organización en una zona llamada Banjawarn Station.
Personas residentes en la zona advierten a los investigadores de la
llegada de ciertas personas en aviones privados con excavadores,
cascos, máscaras... Bien equipados. Se puede ver en observaciones de
compañías aéreas como estos miembros de Aum Shinrykio facturaron
20.000$ en exceso de equipaje en un vuelo en clase turista hacia
Australia. Bueno, pues se cree que este es el terreno de actuación y
entrenamiento para el gas sarín y demás armas que el grupo tenga. Y
más tarde existirá un terremoto en Banjawarn Station del al que
fuentes oficiales ponen el cierre sin resolverlo del todo.
Investigadores privados dicen que esa magnitud solamente pudo ser
creada por un metorito o por una bomba nuclear. No hay restos de
meteorito. Sí hay testimonios de un haz de luz cuyas descripciones
coinciden con las de una posible bomba nuclear, y nos enfrentamos a
una trama “atractiva” en la que ha podido ser el primer ensayo de
bomba nuclear de la historia en manos privadas. Sólamente una
hipótesis, pero nadie sabe nada. Y mucho menos fuera de Australia.
Ahí es nada.
![]() |
| Grey Nurse Shark |
![]() |
| Desde Smokey Cape Lighthouse (El Faro), mirando al sur, se puede ver Fish Rock, el islote a la izquierda. Ahí es donde hice dos inmersiones. |
| Trial Bay |
| Medusa |
| Delfines de bienvenida |
| Recuerdos de un antiguo embarcadero. No es la torre de una iglesia |
| Jess tiene una perra llamada Ruby, la cual es muy amiga mía. Esta es la otra mascota de la casa. |
| De las montañas hasta el mar... |
| Smokey Cape Lighthouse |
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| Por ahí por los fondos estaba tan pendiente del tiburón de la izquierda, que solo cuando vi el vídeo me fijé que tenía un Wobbegong Shark debajo de mí (el moteado) |
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| Gran escuela de King Fish |
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| Un merluzo |
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| Fish Rock Cave |







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