sábado, 19 de septiembre de 2015

Upside down, o boca abajo



Hace unos días estaba fregando los platos, cosa bastante frecuente, que hago a menudo para que no me coman los diferente entes que se pueden crear por la falta de esta labor. Procediendo a la maniobra de destaponamiento del fregadero, y tras arrastrar con mis dedos un par de patatas y algún spaggetti del sumidero, el agua fluía cual riachuelillo de monte, sucio y baboso hacia el conducto. Me noté observando esa huída fluída más de lo normal, y me di cuenta que lo que me estaba embelesando era posiblemente la circulanción contaria del agua. Lo que se denomina Efecto Coriolis no se puede ver reflejado en todas las evasivas del agua a través de conductos, puesto que se precisa de una superficie plana y sin factores que alteren el flujo del agua. De todas formas, en este caso, y debe ser que nuestro fregadero lo diseñó Coriolis, me vi hipnotizado por una situación que deduje que sería esa misma. La situiación de ver algo que no cuadra con respecto a los estándares que tienes en la cabeza, como ver al rey sin barba, que viendo las noticias de su viaje a USA tuve que mirar dos veces para ver que era él. Eso me dio una idea, y justo después de trabajar me fui afeitar, porque si el rey lo hace, yo también, en honor a la corona, no vaya a ser que Obama se presente por aquí y yo sin afeitar. Anyway, que el agua iba, efectivamente, hacia el otro lado, porque ante mi embelesamiento decidí llenar el Fregadero de Coriolis de nuevo. Todas estas cosas yo las cuenta en casa y a la gente se la suda, pero no tienen en cuenta que yo vivo en un mundo al revés y que me da mucho que pensar, porque toda la sangre la tengo en la cabeza y, como dice Javi “ya me explicarás cómo hacéis para no caeros de la Tierra”. Javi, ya te he explicado Coriolis, otro día te explicó la Gravedad (del asunto).

El caso, es que aquí, en el mundo al revés hay muchos detalles que me anonadan cada día, y que tendría que hacer una lista... bueno, que ido haciendo una lista... bueno, que tengo la mesilla llena de papelajos, el móvil con un montón de links, el bloc de notas lleno de tonterías y mi vida es mucho más interesante desde que me planteo muchas de estas cosas.

El mapa de la Tierra es difente en esto lares. Estamos acostumbrados a ver Europa en el centro del mapa, Asia al Este y América al Oeste. Pero no, amigos, no somos el ombligo del mundo simplemente porque tengamos un ombligo. Porque todos temos ombligo, y cada uno tiene el propio. Y ningún ombligo tiene la misma fuerza de atracción, pero ningún ombligo tiene la fuerza necesaria para ser el único y superpoderoso ombligo del mundo. Por lo tanto, si viajamos para acá, nos depositamos en mi salón por un momento y miramos hacia el mapa de la pared, podemos ver com Australasia está en el ombligo, Europa y África en el Oeste (y no es África vaya a ser ningún ombligo poderoso en ningún momento, si no que es pura coincidencia...) y América en el Oeste. Lo cual hace todo esto mucho más interesante, y a la vez me hace confundirme pues siempre voy al centro del mapa cuando voy a localizar lugares europeos. Un matiz más de la vida boca abajo.

A veces miro en mi armario y me encuentro con productos, marcas, en general alimento que nada tienen que ver con el otro lado del mundo. Aquí, en la mesa, hay un cartón de un Calipo, que se llaa Calipo, pero no es de Frigo, si no de Streets. Mismo logo, diferente marca. Ya dije que hay yogures Yoplait de un litro, que me recuerdan a las tapas coleccionables para conseguir una bicicleta en nuestra infancia, que si aquí funcionara con una sola tapa me tendrían que dar un tractor, y ya tendría una flota de John Deere (marca de tractores, para los que no tienen pueblo).

El otro día volvía de Abel Tasman con el coche, y por el camino se ven carteles sobre mesas anunciando diferente productos de huerto: kiwis, manzanas o incluso miel. Muchas veces no te da tiempo a parar y tienes que para. Iba con mi amiga Viktoria (con “k”, que es alemana y es mucho más exótico) y teníamos que dar la vuelta cada dos por tres porque se nos antojaba de todo. 2$ por tres kilos de kiwis, cuando en el super por 6$ te dan cuatro kiwis. Lo mismo con las manzanas. Y la miel, medio kilo que en el super te cuesta 15$, pues la pillamos por 6$. Todo con sus respectivos cambios de sentido en las carreteras del Motueka Valley. Fuimos de compras , me gasté 10$ y tengo miel y fruta para tres semanas por lo menos. Pon eso en la carretera entre Villarriba y Villabajo, y acabas con una batalla de kiwis, la hucha del dinero reventada, y el kioskillo o mesa por los suelos. Le conté a un colega que eso, por lo menos en muchos lugares de España, no podría pasar porque la gente allí es muy gandula, y me miraba impresionado. “Todas las cosas buenas se acaban en este mundo por la avaricia de algunos”. Y es que creo que allá arriba hasta el más tonto pararía el coche, cogería no una si no dos bolsas de kiwis y se iría pitando. La sensatez al poder, por favor...

Pasa lo mismo con la red de refugios. DOC es el Departamento “Of” Conservacion o Department of Consevation, para los que tengan un inglés perfecto como el mío (jajaja, o hahaha para los que tengan un inglés perfecto como el mío). Este DOC se hace cargo de la Conservación (esto es de sentido común. No hace falta inglés) de parques, refugios, senderos, animales, criaturas, seres... Un poco Ministerio de Medioambiente. Y realmente hacen un trabajo le la leche. Hay un montón de puesto de voluntariado y un montón de gente que se lo curra un montón. Conozco a algunos de los forestales del pueblo, y la verdad es que son unos cracks. En fin, que para ir a un refugio hay que pagar 5$ por noche, por eso del mantenimiento y tal, y tal. ¡Pero aupa qué refugios! Con serruchos, estantería de comida que dejan los campistas o “refugiados”, colchones... Y, de nuevo, nadie se lleva nada y hay una concienda de conservación sorprendente. Y en un buzoncito que llama “Honesty Box” es donde dejas el papel que dice que has pagado para que los forestales sepan cuánta gente usa ese refugio, más o menos. Y vuelvo a las mismas... ponte unas camas en el refugio Zabala a ver cuanto duran los colchones antes de que uno salga por la puerta con él para hacer snowboard o snowcolchón por la ladera. Y pon el buzoncito a ver cuándo dura el buzoncito y cuánta gente paga. Pero bueno, que capuyos seguramente haya en todos lados, lo que pasa que en algunos lugares están más concentrados.

Pero que estar boca abajo es más que pagar refugios. Que aquí se ve la Cruz del Sur. Que la tengo superlocalizada y que el cielo, aunque no lo tenía muy estudiado allá arriba, aquí lo veo todas las noches que está despejado e intento aprender algo nuevo. Para los maroíes, la cruz del sur tiene el nombe de Te Punga, que singnifica “el ancla”. Donde los invasores vieron una cruz cristiana de lado, los maoríes vieron el ancla de su “waka” o “canoa”, siendo la “canoa” lo que nosotros conocemos como “vía láctea”. La Cruz del Sur o Te Punga está en la bandera neozelandesa como símbolo de autenticidad, puesto que se ve durante todo el año desde estas latitudes, y es referencia contundente y continua de la dirección Sur. Lo que me hizo pensar en por qué los mapas están orientados al Norte. Y es por una convención de los países del Hemisferio Norte, puesto que navegaban con las estrellas y constelaciones del Hemisferio Norte, que les indidcaban primero el Norte y de allí surgían el resto de las direcciones. Pero tan correcto sería orientar los mapas al sur, o al Este, como se orientaban antes de esta convención, con Asia en la parte de arriba, Europa en la parte inferior y África en la derecha. Y con todo esto, me encontré con el mapa que tiene Naciones Unidas como logo, que es un mapa cuyo entro es el Polo Norte (Norte otra vez, sí, pero desde otra perspectiva).

Y mirando alrededor de mi mesa me he encontrado con chapas de cerveza, que aquí siempre son de tercio y que son de esas de abrir a rosca, por lo que pierde todo el encanto del abridor. En la chapa vienen preguntas, por lo que la gente tiene diversos juegos como que si el que pregunta (el que abre la cerveza) acierta su propia pregunta, todos los demaś tienen que beber hasta la etiqueta, o si alguno de los preguntados acierta, el que pregunta tiene que beber hasta la dicha etiqueta. Con preguntas como “Nombre del caballo de carreras neozelandés que ganó la Copa Melbourne de 2001”, estoy completamente perdido. Pero luego están las de Wild Buck, mi cerveza (barata) preferida, en las que son de verdadero o falso, donde Buck es verdadero y Bull(bullshit) es also. Con cosas como “No hay capital en el mundo más al sur de Wellington”, “Los Juegos Olímpicos de Invierno de 1988 fueron en Calgary, Canada” o “Zinzan Brooke middle name is Valentine”. (Todas ellas verdaderas pero, ¿Quién es Zinzan Brooke? Pues un jugador de rugby, ¡cómo no!).

Os recomendo que echéis un ojo al NZHerald o a Stuff.co.nz para ver qué clase de noticias hay aquí en los medios, donde el rugby es muchísimo más de la mitad de las noticias, y yo no me entero de nada.

Un mapa orientado al Esta, con Europa a la izquierda y África a la derecha


El mapa de Naciones Unidas
Nuestro mapa
Un refugio con mucha comidita de restos de gente y, y, y... aceite de oliva puro "spanish"

La sentada




Después de una bonita cirugía a mi portátil, que no es excusa para la tardanza en volver a poner al día algunos relatos, vuelvo con una pequeña entrega de los últimos tiempos. Y es que las últimas semanas por aquí han sido de un no parar estrepitoso de esto que miras para atrás y dices “vaya tela, la de kilómetros que he andado y el tiempo que ha pasado, y yo aquí y los otros allá, y todo lo que ha acontece, como decía Jack”.

Y es que la última batalla es que me subí a un helicóptero, y de esa ya casi que ni me acuerdo, porque desde entonces ha habido pateos, bebercios, viajes en coche, despedidas y acogidas de todos los tipos. Y es cuando, sin darte cuenta, las semanas pasan de dos en dos en vez de de una en una, llenas de cositas en las estanterías de tu vida, y ni te has enterado. Solamente miras hacia atrás y todos los huecos están llenos de buenas historias.

Y resulta que un día te sientas delante del ordenador a tratar de contarlo todo y resulta que no tienes nada que escribir, porque tu vida está llena de emociones que se suceden unas a otras como si tal cosa, como si nada pasase, y como si fuera lo más normal del mundo. Y hay que sentarse a escribir para dase cuenta de que no todo son pamplinas y de que esto no es un paseo por el parque, si no una caminata en condiciones.

Y es que vamos muy bien, increiblemente bien, de maravilla, mirando atrás y temblando de la adrenalina y el placer.