No era tan dolorso
como yo había pensado, aunque la cabeza no estaba al cien por cien
como para hacer ejercicios de matemáticas. Y hacer una macuto para
irte a las Blue Mountains, territorio desconocido, es un ejercicio
que implica muchas fórmulas y algoritmos. Pero eso ahora daba igual
porque cómo iba a dejar yo el macuto para unas jornadas montañesas
para última hora. El macuto estaba perfectamente preparado. Lo único
que me rondaba la cabeza es si todo lo que tenía en la lista estaba
ahí dentro. Entonces hice comprobaciones de última hora para lo más
importante. En esos momento lo más importante era comida, gas y
camping gas. Las botas las tenía puestas. La tienda y el saco, y
algo de dinero. Sin lo demás, creo, podría sobrevivir. Total, hay
una barbaridad de especies de serpientes y arañas que te pueden
matar ahí afuera, así tampoco nos vamos a tomar muchas molestias.
El café en Sydney,
y por lo que tengo entendido en toda Australia, es una maravilla. Un
café para llevar de cafetería de estación a las ocho y media de la
mañana es una maravilla. Además tienen este “Large Size”
(Tamaño Grande) que es equiparable a un café en una taza de la
cocina (mi madre y mi abuela saben a lo que me refiero) que no te
despierta, si no que si estornudas y el de al lado respira se
despierta él también. Y yo, como amante del café, estoy encantado
de conocer el café australiano.
Un tren me llevaría
por un trayecto muy bello y atractivo hacia un pueblo llamado
Katoomba. Katoomba. Como todos los nombres, a los que a la primera no
presto mucha atención que se diga, hice una serie de variaciones a
lo largo de mis preguntas sobre cómo llegar, dónde comprar el
billete De mi boca salían elementos como Katunga, Katanga,
Katimba... a cada cual más loco y, para ningún australiano con
sentido. Hasta que empecé a relacionar el nombre con un a “tumbar”
y decidí asociar mentalmente el pueblo a una lápida. Así funciono
yo. De todas maneras, por el camino también nos topamos con un
pueblo llamado Bullaburra del que he hecho un poco de investigación
etimológica. Además de, en castellano, sonar a Jaleodeasnoshembra,
en aborigen puede ser traducido como Picos Gemelos (Twin Peaks) o
Cielos Claros – Tiempo Amable. Es decir, que la etimología, en lo
que se refiere a la procedencia de la lengua de los aborígenes, no
se pone nada de acuerdo. Pero para qué ponerse de acuerdo si esto es
Australia, los australianos son los colonos, y los aborígenes no
tuvieron derecho a votar hasta hace poco más de 50 años. No nos
vamos a molestar en si el tiempo es agradable o el cielo claro o si
son dos picachos juntos. Bullaburra y se terminó el tema. Hay más
nombres del estilo como Warramoo.
El caso es que el
tren nos escupió a la mayoría de los pasajeros en Katoomba. Una
ciudad epicentro para las actividades de montaña en las Blue. Todo
lleno de agencias para paseos con guía, todoterrenos, autobuses
turísticos... toda clase de ventajas para los turistas, de las que
ya sabéis que yo me alejo con todos mis respetos. Y con todos mis
respetos me acerqué a dos personas mayores que salían de la
estación. Cuando dos personas mayores se bajan de un tren que va a
un destino turístico y no llevan un mapa del lugar, es que son de
allí. Podría hacer un estudio, pero lo doy por sentado.
Efectivamente, me recomendaron que fuera al YHA, que es la cadena de
hostels que hay por aquí para tomar información sobre lo que yo
quería hacer. De allí fui a lo que yo había localizado en casa
como EchoPoint. El punto de información turística localizado al
lado de las Three Sisters.
Las Three Sisters
son tres pináculos sobresalientes de una escarpada, muy escarpada
pared de roca. Son un símbolo importante en NSW (New South Wales –
Nueva Gales del Sur) y en las azuladas motañas (que son azuladas por
la hoja del eucalipto, que todo lo tiñe de azul). Bien. Pues el Echo
Point estaba al lado de estas Three Sisters y al lado de Three
Hundred de Japoneses que se hacían selfies con palo y sin palo, en
grupo sin palo y en grupo con palo, pedían que les hicieras fotos,
te pedían una foto contigo, te pedían que les hicieses una foto con
el palo del selfie puesto... una maravilla. Fui, las ví y me vencí.
Me vencí del lado del EchoPoint, que es a lo que había venido. A
adquirir un mapa del Six Foot Track (Senda de los Seis Pies)
El Six Foot Track es
un camino que une Katoomba con las archiconocidas (en NSW) Cuevas de
Jenolan. El nacimiento de este camino se debe a la cercana
imposibilidad de abastecer a las cuevas y sus recintos aledaños de
víveres y demás cuidados para los visitantes, puesto que se trata
de un conjunto de cuevas observadas y visitadas desde finales del
siglo XIX. Pues unos apuestos caballeros (con caballos) empezaron a
abrir camino entre el bosque de eucalipto, serpientes, arañas, más
eucaliptos, etc. a través de las montañas para abrir una nueva ruta
de abastecimiento. Supongo que el ancho de dos culos de caballo serán
seis pies, porque la ruta se llama así porque mide seis pies de
ancho. Aunque hay veces que los seis pies deben de ser de Bebeto
(Jugador de fútbol de los años 90 que tenía un 35 ó 35 de pie).
De las cosas que se acuerda uno.
Pues no sin pasarlas
bravas (o putas, vaya), consigo atravesar todo el pueblo de cabo a
rabo, porque el caminito sale desde más allá de lo que eran los
límites intermunicipales del susodicho. Pero en cuento encontré el
desvío todo estaba maravillosamente señalado. Bien, metámonos en
materia. Katoomba está como en una meseta y termina en un cortado.
Pongamos que este cortado en el que termina se extiende de Este a
Oeste. Hablamos de un cortado de unos 300 metros. Ninguna tontería.
Se extiende en de forma recta para, por los dos extremos, girar a
norte, y acabar encontrándose juntos los extremos otra vez.
Explicado mejor, es como una piscina de eucaliptos enorme. Y el
camino empieza por unas escaleras, 800 más o menos, que bajan como
las escaleras de acceso a la piscina.
Ese tramo es
terroríficamente precioso. Digo terroríficamente porque es cuando
recuerdas todos los cuidados que tienen que tener en Australia para
no pisar una serpiente o araña. No atormentarlas. No cruzarte una
tela de araña con la cara. No es que las viese ni hiciese nada de lo
anterior. Es simplemente en apartado de “riesgos” de la página
web de las Blue Mountains. Un espléndido verdor, acompañado de una
verdosidad en unos eucaliptos que no había visto nunca (Australia
tiene más de 700 variedades de eucalipto, y en las Blue Mountains
hay por encima de 90). Es apasionante bajar esos escalones sin tener
ni idea de lo hay detrás de todas esas ramas y esos helechos que
todo lo pueblan. De vez en cuando oyes algo reptar. Pero como bien me
dijo Tom “El riesgo está ahí, y sabes que está ahí. Si tienes
miedo, te quedas fuera. Si entras, te olvidas. A medias no”. Bueno,
lo utilizó para la ecuación surfear-miedo-tiburones, pero también
es válido para andar-miedo-arañaserpientesetc. Pero bueno, yo, que
no solo entiendo por ejercicio físico el beber de pie, me dí al
monte “sin miedo”.
El camino te baja
todo ese cortante de piedra hasta al fondo del todo, donde ya
empiezas a ir subiendo y bajando colinas. En un perfil de
ascenso-descenso, el primer día era bastante llevadero, lo que pasa
que yo le añadi ir desde el EchoPoint hasta el comienzo del camino
que, claro, normalmente la gente lo hace en autobús. A lo largo del
camino lo primero que me dejó absorto fue un loro/cacatúa que si se
pone de pie a mi lado me llega más arriba de la rodilla (cabe
destacar que a partir de ahora todo lo que se refiere a medidas,
volúmenes de sonido y demás datos numéricos pueden haber sido
alterados por la sorpresa, locura transitoria o inmensa felicidad del
narrador en el momento del acontecimiento). Lo que decía, que una
cacatúa de tres metros sale volando de un árbol y graznando (o lo
que hagan) como un pterodáctilo. Welcome to the Blue Mountains!
Especies sin fin de
pájaros me rodean, mariposillas vuelan delante de mis pies, mientras
saltamones saltan de un lado al otro del camino, cuando de repente
veo un establo para caballos y, para mi sorpresa. ¡DOS CANGUROS! En
el cartel informatico al principio del camino ponía todo lo que “se
podía ver”. Sabéis que en los carteles informativos de España,
en Doñana, creo que ponen que puedes ver al lince ibérico, y en el
Pirineo al oso pardo. Pues nada, un engañabobos. Yo estaba antes dos
canguros grises agazapados que me miraban como: “pues nosotros
tampoco te habíamos visto a tí nunca, pero si quieres unas de estas
flores que nos estamos comiendo, ven”, y se fueron saltando.
Saltando como saltan los canguro de la tele. Igual, oye. Una réplica
perfecta. A mi cabeza me empezó a venir de todo, a parte de una
sonrisa de oreja a oreja. Primero que en mi primera hora en el bosque
ya había visto canguros, así que las serpientes venenosas estaban
por llegar. Segundo, que que hacían dentro de una finca de caballo.
Pensé en el jabalí que oímos Pepo y yo en Alemania. Que luego
pensamos que era una cinta puesta a un megáfono cuando tocabas
cierta rama del camino. Esto yo pensaba que los podía tener el de la
finca para sí. Pero menos mal que la naturaleza es sabia, o el que
organiza este parque lo tiene todo muy controlado, pero luego se me
cruzaron unos cuantos pos el camino. Y al día siguiente muchos. Y al
otro muchos más. Familias enteras, hordas de canguros con sus
caritas simpáiticas que no paran de mirarte con sus manitas como
tejiendo tapetes de centro de mesa constantemente.
La cacatúa ya se
había quedado en el olvido con los canguros. Bueno, en realidad no.
En realidad formaba parte del inventario de lagartos con cresta
amarilla (tan largos como mi antebrazo), canguros, mariposas
bellísimas, saltamontes que saltan y vuelan a la vez, pájaros de
mil tamaños, colores y sonidos... ¡Creo que he visto una vaca y
todo!
Eso es un resumen,
en realidad, de los tres días que he tardado en llegar hasta las
cuevas de Jenolan. A mi pasó por estos parajes me crucé con un
grupo de monitores que iban con los chavales, y estaban acampados
donde yo llegué la primera noche. Eternamente agradecido a aquella
monitora, neozelandesa, por los consejos para rutas en Nueva Zelanda.
Eternamente agradecido a los canguros que saltaron alrededor de mí
esa noche, para volverme loco y a la vez feliz. Gracias a Jack Jones.
Para quien no lo sepa, Jack Jones es el que se olvidó el saco de
dormir en el hostel una vez, escribió una vez un email, y nunca vino
a por él. Ahora lo tengo yo, Jack Jones, por si lees esto alguna
vez. Estoy en deuda contigo, y si alguna vez te encuentro por
casualidad, o lees este blog, o te das cuenta de alguna manera de que
yó tengo tu saco, te lo devolveré sin ningún problema. Pero de
momento, gracias Jack Jones. Y también he conocido a una pareja de
las chicas de oro, que se iban con la tienda las dos a hacer este
camino. La verdad es que me ha bajado un poco el autoestima, pero
bueno, ha sido la última noche. Y Avis, una de las dos, me ha
invitado a verla en la Costa Este cuando suba hacia arriba. ¡He
ligado!
Anotaciones de la
primera semana: No sé si el agua en el váter va al revés porque
los váteres son como los de casa, que se va toda de una vez, pero la
luna va al revés (es en forma de C cuando es creciende y D cuando es
menguante); las estrellas están todas dadas la vuelta, incluso hay
algunas que desconocemos en el Hemisferio Norte; el Sol, en su
trayectoria durante el día, se vence hacia el Norte, y no hacía el
sur, como el Hemisferio Norte, por lo que mi localización de los
puntos cardinales se ha visto a veces mermada. ¡Pero en la muñeca
llevo un peluco que lo flipas! ¡Ah, sí! Los coches siguen yendo al
revés también.
| Esa es la piscina de eucalíptos a la que me refiero |
| The Three Sisters |
| Y aquí creí que iban a venir los diplodocus de Jurasic Park Y se iban a comer las copas de los árboles mientras yo caminaba entre sus patas |
| Y aquí una de veolocirraptores. O la casa de pradera sin casa. |
| El puente colgante en el que me quise hacer un selfie en medio y hacerle una foto al paisaje, y no hubo huevos porque eso se meneaba que daba gusto. |
| !Pero desde el final sí! |
Me alegro de que hallas encontrado un lugar mejor que el porche de una casa abandonada.espero que te encuentres con más gente, con más animales y menos hayas en tu camino que en hainichi.jaja
ResponderEliminaryo tambien te quiero!!! Y que te cuiden bien lxs canguros