lunes, 23 de marzo de 2015

The Rocks: El comienzo de todo




Si hay un país con un comienzo espectacular, ese es Australia. A parte de ser descubierta por occidente una y otra vez, y cada uno llamarla de una manera, nadie tenía intención de apropiarse de unas tierras que nadie sabía muy bien dónde estaban, qué había en ellas ni quién las habitaba además de aborígenes tiraflechas. Pero la pérdida de la colonia americana por parte del Reino Unido les obliga a tener que mandar a sus convictos a algún otro lugar del globo, lejos de casa. Y, no conformándose con sus incorporaciones de Asia a sus colonias, aquí entra el papel de Australia.

Ni siquiera llamada Australia todavía, a finales del siglo XVIII viene aquí el laureado Capitán Phillip Arthur, no sin diversas problemáticas de camino, con sus 11 naves y un número de convictos y funcionarios tan inexactos entonces como ahora. Tanto el libro de “En las Antípodas” (de nuevo mi enhorabuena a Fer y a Juan. Nunca nadie estuvo tan acertado en lugar y momento para tan aprecidado regalo, que en inglés hubiera dejado de rozar la perfección para así abrazarla), como en el The Rocks Discovery Museum como en Wikipedia las cifras son diferentes. Digamos que entre 750 y 1.000 convictos vienen en 11 barcos, con unos 200 funcionarios de la Casa Real Británica para establecer aquí una colonia presidiaria.

Esto era bastante prisión para los recién llegados que ni siquiera montan lo que viene a ser una cárcel como tal. Simplemente se las arreglan para soltas a las personas bajo pena en este lugar del que no se había hecho ningún estudio o informe partcularmente detallado sobre recursos. Tampoco los que llegaban eran los más duchos en ninguna materia como agricultura, construcción o “cómo sobrevivir en el país con las serpientes más mortales del mundo”, aunque eso entonces ni lo sabían.

El caso es que se fueron haciendo. El Capitán Phillip hizo lo que pudo con lo poco que le llegaba desde su unido reino, pero lo justito para sobrevivir, y de hecho perder vidas. Las de los convictos importaban poco. Las de la gente a su mando un poco más. El caso es que el aglutinamiento de gente empezaba a crearse alrededor, o sobre, una zona llamada originalemente “The Rocks”. No doy más explicaciones. Phillip ya decidió irse y dejar paso a otro Capitán, que empezaría poner un poco de orden por aquí, y poco a poco se fue formando.

Después de unos cuantos intentos de fuga y tal, la cosa no era seria, porque nadie tenía buenas noticias de lo pasaba más allá de las montañas de allá atrás al Oeste, así que no merecia la pena moverse, si no que mejor buscarse una vida en lo que ya se llamaba Botany Bay. Salvo el resonado caso de Mr. y Mrs. Bryant, que se largaron tan lejos como a Timor.

¿Cuándo se sabe que una ciudad funciona? Cuando se empieza a establer un puerto de mar. ¿Y cuando se sabe que un puerto de mar funciona? Cuando viene un gobernador e implanta la prohibición del alcohol. En este caso Governor Hunter. Y seguimos con este juego de “yo pregunto, yo respondo” Aún así, la ciudad se sigue que va funcionando si, a parte de crecer en número... Tiene un John Boston que sigue destilando ilegalmente. Y es a raíz de este tipo y el descontrol que se crea el primer bar The Jolly Sailors, con licencia para vender alcohol. Una vez está todo legalizado, esto tiene pinta de crecer como la espuma (de la cerveza) y ser una ciudad próspera.

Gracias a The Rocks Discovery Museum y a “En las Antípodas” por los datos, y gracias a todos los que falsean los datos, o más bien ocultan que esto ya estaba descubierto por unos majetes en taparrabos que a su vez, según algunos estudios, también navegaron hasta aquí. Pero es más atractiva la historia de los convictos.

Os presento a Ocyphaps lophotes, o paloma con gomina, muy típica de aquí

Bien, si tienes inquietudes o preguntas sobre algún lugar de Sydney, tu primer punto de contacto debería ser el "Consejo Aborigen de la Zona Local Metropolitana" o, si ese nombre te ha resultado demasiado complicado, dirígente a "La Autoridad de Protección Medioambiental en el Departamento de Medioambiente y Conservación" que cuando aparezcas por allí, o está cerrado ya, o se te ha olvidado lo que ibas a preguntar


Y no, no quieren más invasores de sus tierras que acaben destrozando su economía, por lo que en aduanas tuve una entrada un poquito atareada. Pasaron mi pasaporte por el scanner y me dijeron de mirar al pajarito para hacerme la fotito de entrada. Por ahí todo entraba en las instrucciones del juego. El agente me dijo que tenía que comprobar algo su superior, y que fuera con él. Seguí al superior “no sé qué” hasta una mesa a la que iba a pasar por detrás hasta que me dijo “do you follow me shopping? No. So stay there. He he he” ante la mirada y risistas de sus coleguis. Comprobó. Todo parecía ir bien. I volvió a comprobar. Me miró, y miró a su compañera, a la que le dijo si quería comprobarlo ella misma. Lo comprobó, y me hizo preguntas. Cuánto tiempo aquí, si conocía a gente aquí, si tenía suficiente dinero para mantenerme aquí, que cuanto dinero tenía... Y después me dijo: “No, es que el scanner no reconocía dos parámetros de tu foto de pasaporte y teníamos que comprobarlo, pero todo está bien”. Así que supongo que lo normal mientras lo chequean es darte conversación del tipo “cuánto dineros tienes, vienes a delinquir...” y esas cosas que rompen el hielo y te tranquilizan un montón mientras por un lado piensas que son unos capuyos y por el otro crees que llevas 3 kilos de heroíana que te han escasquetado en China y no te has dado cuenta. ¡Pero todo bien, hey!

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