domingo, 7 de junio de 2015

Mi jardín se amplía - Lake Mapourika & Queenstown

Estoy perdiendo las buenas costumbres. Desde que me he asentado en este pueblo, las ganas de escribir blog no son las mismas, aunque no es por falta de aventuras. Ya sé que más que menos, esta  es la manera de tener informado a todo el mundo, pero es que asentarse en un sitio no le deja tiempo a uno para nada. Más o menos estoy currando todos los días por las mañanas. Después de currar me tiro al monte si el tiempo lo permite, y la verdad es que he tenido bastante suerte. Si no, siempre hay algo que hacer en casa. Si no me voy con la bici a explorar algún camino nuevo donde meter la pata en un charco, me voy a dar un pateo por algún lado en mi jardín. Al volver siempre me espera una sauna. Sí, el hostel tienes sauna. Y por ende, el menda tiene sauna todos los días. Le estoy cogiendo el truco. Una media horita al día te deja libre de resfriados. Quince minutitos a sudar; duchita fría en la calle; vuelta al horno; otra duchita y a casa. Y siempre hay alguien en casa, y siempre acabamos o echando una cerve, o jugando al Risk, o a los dardos... en fin, que mucho tiempo no me sobra. De hecho, a los y las que suelo mandar postales habrán notado un descenso en la intensidad. Sí, están todas guardadas en mi cajón. Tengo una colección interesante, la verdad. Tarea pendiente. Pues eso, que con el estrés de las caminatas, de las bicis, de las saunas, cervecitas... Pues que se me va el día.

Creo que hace un par de semanas que no pongo a nadie al día, y han ocurrido muchas cosas desde entonces. Muchas aventurillas. He hecho la subida a Alex Knob (1.303m) un pico que hay aquí al lado de casa. No es un picazo, pero teniendo en cuenta que Franz está a 300m sobre el nivel del mar, es un pelotazo. Jacob el danés y yo nos acercamos al comienzo del jaleo en coche. Son las 7.30 de la mañana y hace un frío de recóncholis. El camino comienza por la selva. Sí, la selva. Y es que Franz está localizado en la selva de la costa oeste. Dirán los lectores selva con glaciares... Pues sí, Franz Josef es el glaciar más grande del mundo situado en la selva. Y esto de la selva hace que todo esté más mojado que el Arca de Noé (Noah's Boat). Puesta a punto de lo poco que llevamos y nos adentramos en la selva (como todos los días). La subida es cojonuda. Nos siguen un par de Fantail, unos pájaros muy dicharacheros. Hechos a los humanos y a que no les cacen, te revuelan como moscas. Tienen una forma de volar que recuerda a un helicóptero o colibrí. Se pueden quedar estáticos en el mismo sitio un poquita, y parece que hasta vuelan hacia atrás. También vemos un montón de Black Robins, graciosos pequeñuelos de ojos negros. El ascenso se hace duro, y a unos 1.000m sobre el nivel del mar desaparece la vegetación para darnos la bienvenida a la cumbre. El caso es que he intentado buscar quién era Alex Knob y no he encontrado nada. Seguiré buscando.

Otro día me fui con los de los tours en kayak a darme una vuelta por el Lago Mapourika. Mapourika significa “espejo” en maorí. Tiene ese nombre porque sus oscuras aguas reflejan el paisaje de alrededor. No oscuras por su oscuridad, si no por su extensa vegetación bajo la superficie. Una placentera mañana que comienza entre la niebla en un siniestro lago que luego luce un sol fenómeno y calentito.

Este fin de pasado me he salido de los esquemas de bicis y caminatas por los alrededores y me he ido a Queenstown. Fee la alemana y Jakob el danés me han acompañado. Son de estos chavales y chavalas que curran dos o tres horitas al día por alojamiento gratis. Han decidido seguir camino y yo me he unido para el fin de semana. Digamos que Queenstown es un parque de atracciones a la orilla de un lago impresionante y a las faldas de unas cordilleras salteadas de nieve en forma de azúcar glassé a la vista. Una maravilla de sitio que ahora de desgarra de la temporada alta del verano para abrazarse a la temporada alta de invierno on su sky y demás cositas que hacer.

A Queenstown se va hacia el sur, por la misma carretera que nos llevaba a Wanaka hace dos semanas. Queenstown está un poco más lejos, y el plan más o menos estaba hecho. Ben Lomond, del gaélico-escocés Beinn Laomainn, es otra montaña en escocia, pero no consigo encontrar ni el origen del nombre ni nada al respecto. Ben Lomond y Alex Knob le han dado nombre a dos montañas con dos caminatas de la hostia y después han desaparecido sin dejar ni huella. Ni rastro. ¿Quiénes son? Seguiré hindagando. De camino a Queenstown paramos en Knghts Point, una maravilla de parada con baños y unas vistas espectaculares de la costa. Y paramos después en Haast a echar un café. Nos paramos Jakob y yo anonadados ante el motor de un viejo Ford remodelado. V6 de color azul. El dueño del taller nos habla de los coches. Bromea con mi residencia en Franz diciendo que ya soy lugareño, porque llevo una anilla en la nariz como las vacas del lugar. Nos dice que en Queenstown, donde vamos, en 1988 él hizo puenting solamente tres meses después de que se inagurase el primer centro de para ello en Kawarau Bridge, Queenstown. Hacia allá vamos, pues. ¿Puenting? Bueno, Queenstown tiene todas las modalidades de deportes de riesgo habidos y por haber. Voy a enumerar, en orden, lo que aparece en Lonely Planet como “actividades” para que veáis a lo que me refiero con “parque de atraccciones”: Skyline Gondola o teleférico de Queenstown, observatorio subacuático, puenting, puenting desde una plataforma sostenida por cables en tensión (Nevis), puenting con balanceo (swing), de uno en uno, o de dos en dos, diferentes puentings y swings desde diferentes puentes y plataformas, Barcos con 800cv de potencia por el lago, por los ríos y por todo lo que tenga agua alrededor, rafting de aguas bravas, kayak en el lago, surf en el lago con lancha, white water sledging, que no sé lo que es, canoas, parapente solo o en parejas desde y por mil sitios diferentes, escalada, camintas, senderismo, rutas a caballo, pesca y pesca desde helicópteros (sí), visitas a viñedos, trolina, descenso en bicis, patinaje sobre hielo, golf, más helicópteros, rutas en 4x4... No paro... Y más y más...

Bueno, pues Ben Lomond (1.748) suena a planazo. Una caminata a mi pico más alto por el momento. Y una caminata bella y fría, que primero nos lleva al punto más alto de la Góndola, donde vemos a parapenteadores emprender el vuelo. Se nos cae el moquillo a Fee y a mí del frío que hace. Vemos a gente descender en bicis a velocidades de vértigo. Y salimos del bosque de pinos, que en realidad son una plaga que algún cartel incita a arrancarlos para acabar con su proliferación, para darnos de bruces on una vista estremecedora de montañas nevadas. Montañas que creemos que serán nuestro paisaje pero cuyo pico más alto nos sorprenderá siendo, finalmente, Ben Lomond. Es lo que tiene ir sin mapa, que siguiendo y siguiendo las indicaciones de repente te encuentras con nieve hasta las rodillas y el pico más alto de kilómetros a la redonda. Y yo en vaqueros. Sí, sí, así somos en Madrid. Me he olvidado la cámara y los pantalones superquechua en casa. De lo que no hay... Después de estremecer nuestros músculos, caras, mocos y de todo subiendo, Lo conseguimos. Fee está muy en forma. Yo ando bien también. Somos unos portentos. Hacemos buen equipo, pero dejo paso a las fotos y a un vídeo sorpresa. No me apetece escribir más, solamente mostrar... (en un orden que Blogger.com elije y a mi no me apetece cambiar).

El lago espejo

No soy yo, pero os hacéis una idea de por qué le llaman Mapourika


Fee, subiendo a Ben Lomond

Escarcha subiendo a Alex Knob

Fantail (cola de abanico) subiendo a Alex Knob


Desde Ben Lomond

Arcoiris circular con la silueta de mi cuerpo desde Ben Lomond (lo nunca visto)

Fee desde Ben Lomond




El menda y e lerenda en Lake Mapourika


Pescando un danés

Enfriándome el culo (hacia Ben Lomond)

De camino a una locura (ver vídeo)


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