lunes, 29 de junio de 2015

Wanaka con su Rob Roy; con su Isthmus


Hace dos años empezó toda esta andadura mentas sobre un traslado temporal a Nueva Zelanda. En diferentes salones, teléfonos móviles y tablets hemos podido explorar juntos las maravillas de un mundo que se abría solamente interactivamente. Aquel lago Wanaka con un pueblo de idéntico nombre a sus orillas se encuentra a tres horas y media de Franz Josef. Un sitio perfecto para ir de fin de semana. Y más si me dan cama gratis en YHA.

Así que saliendo de currar a las cinco de la tarde, y habiendo funcionado el cartelito que he puesto en la chimenea del hostel anunciando mi falta de compañía en el viaje, emprendo camino con una chica alemena, su bicicleta, un chico suizo y una chica que recogemos en el pueblo siguiente. Se hace de noche en seguida, y todo el camino lo hacemos en la oscuridad. La carretera es algo parecido a una comarcal Soria-Valdeavellano... Ya sé que muchas comparaciones las hago con Soria, pero ¿Qué son las comparaciones si no algo desconocido que quieres asemejar a algo conocido para los demás? Y puesto que la mitad de la población de Madrid (de Manuela Carmena y de todos) ha estado en Valdeavellano de Tera, creo que es una buena manera de comparar. Por cierto, en la búsqueda en Google de “alcaldesa Madrid” todavía sale la Botella. Tened cuidado. Podemos, haced algo!

Bien, aquí el tema de las autovías lo llevan bastante mal. Es decir, que no las hay. Y la West Coast es como Teruel, que no existe. Estamos olvidados, como dice Josh, para nuestro bien y el de los animales. Aquí no vienen ni los jefes de YHA a ver qué tal lo hacemos. Aquí no viene nadie en invierno, y por eso la “Highway 6” es una caminito de hormigas en la que los puentes son un solo sentido y hay que esperar al otro lado, los desprendimientos son frecuentes y aún la siguen cortando durante varios días seguidos por heladas, hinundaciones o deslizamientos de tierra.

A mitad de junio tenía pensado ir a Wanaka también. Trabajaba hasta las tres de la tarde y después pretendía ir para allá, pero a medio día empezaron a saltar las alarmas en la web de carreteras (la DGT de aquí). La HW6 cerrada hacia al sur en el Haast Pass por nieve. Cerrada hacia el norte por hinundaciones. Bloqueados en Franz Josef. Dos días sin correo ni nada de nada. Otra vez más entiendo por qué en mi contrato pone “bonus por lugar remoto”. En fin, que esos días libres no conseguí salir de aquí, igual que el resto de la gente del hostel, e igual que el resto de la gente no pudo llegar. Y de hecho Emma enfermó y salió del pueblo hacia el hospital de Greymouth en helicóptero. En una escala de 0-10, ¿Cuán diferente y excitante es la vida aquí?

Pero este finde sí que conseguí ir a Wanaka, como decía. El Haast Pass estaba helado como un congelador. Íbamos tarde, pero conduciendo despacito y con buena letra, como dice aquella, todo salió bien. A la altura de Hawea Lake, cuyo nombre representa a una tribu local, vimos tres ciervas dispuestas a saltar a la carretera justo después de pasar nosotros, lo que nos acojonó un poco a todos y creó un poco de tensión en el coche. Es la primera vez que veo ciervos sueltos por aquí, porque la cría está bastante extendida y lo mismo que ves granjas de vacas, las ves de ciervas.

Y en Wanaka dejo paso a las fotos que veréis más abajo. Fuimos a ver el Glaciar Rob Roy, del que vimos muy poco porque el camino estaba cortado por riesgo de avalanchas, y subimos a Isthmus Peak, desde el que se ven los lagos Hawea y Wanaka. Muy, muy, muy divertida e impresionante la subida, en la que añoramos el uso de raquetas durante la última hora, teniendo que caminar con nieve hasta por encima de las rodillas. ¡Y también vimos ciervos! Estoy muy ilusionado por el tema de los ciervos. El día de Rob Roy tuvimos que conducir por una carretera bastante bien, que luego se convertiría en una carretera bastante peor. Las casas empezaban a dar paso a los ranchos. Los ranchos de vacas, toros, gallinas, cabras, ovejas, ciervos, ciervas, gallifantes y ciervacos (esa extraña mezcla que solo algunos con suerte conocen). La carreterucha dio lugar a una pista forestal con mucho ganado por medio. Las vacas aquí son muy peludas y achuchables. La pista forestal fue dando lugar al Camel Trophy of Paris Dakar, cruzando ríos con el coche... Lo que nos llevó al fin del mundo. Y del fin del mundo empezamos a patear. Fury, el coche, se comportó como una señorita de montaña. Creo que está muy bien educada. Es suave y coqueta, pero a la vez fuerte y con coraje. Pero, como decía, dejo lugar a las fotos.

Hacia Isthmus Peak

Cruzando puentes colgantes hacia Rob Roy


Fury, en plena forma cual cierva por el monte


Tanquilidad, todavía no me he hecho cazador

Hawea Lake desde el camino a Isthmus

La ardua tarea comienza.

Volviendo desde Isthmus Peak tuvimos estas vistas del Hawea Lake. Tuvimos que sentarnos, frotarnos los ojos y cerciorarnos de que no era un dibujo, porque los colores eran totalemte de lienzo. El mejor lienzo de un Antonio López traido a nuestros ojos en forma de realidad. Y las fotos reflejan, como nunca lo hacen, exacatamente lo que estuvimos contemplando durante 20 minutos sin palabras

Un koala en Isthmus Peak
Captura de pantalla de mi móvil con el estado de las carreteras la semana pasada. La mayoría están cerradas por nieve o hielo y unas pocas son riesgo por nieve, hielo, hinundaciones o deslizamientos de rocas y tierra.

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