Es algo complicado sacar algo de emocionante, o algo más emocionante de lo normal, o algo que reslate cuando lo que resalta es el paraje. Cuando tu jardín de atrás es el bosque, y a una hora de tu casa hay un glaciar. No sé muy bien cómo enfocar el blog de ahora en adelante. No sé muy bien cómo continuar contando aventuras cuando la vida es una aventura. Pero lo intentaré. Y si no, esto se convertirá en un blog de fotografía con pies de foto.
Llegué a NZ a las cinco y media de la mañana, con una hora de retraso. ¡Qué maravilla es que un vuelo salga a las 00:30 y llegue tres horas más tarde, con dos horas más de diferencia! Pero te hace el día que aduanas sea un paseo por el parque. Yo ya estaba asustado con todo. Es un poco un aburrimiento tener el miedo y la congoja de si te van a dejar entrar o no... Pero el señor agente solamente me hizo unas preguntas, las de rigor: “¿Qué visado tienes, cuánto tiempo, cuánto dinero...? Y me pasó con el departamento de “¿Qué traes ahí dentro?”. Ni comida, ni botas, porque he reventado mis Asolo en Australia... :( . Se llevan mi tienda de campaña. Aquí son muy meticulosos con las plagas y la entrada de especies invasoras, así que supongo que la abrieron, miraron si traía bichitos y me la devolvieron precintada. ¡Ya estaba en NZ!
Han sido muchas personas las que me han escuchado, oído, hablado, comprendido, apoyado... con esto de NZ. Fue un sueño que se fraguó hace dos años. Me acuerdo en estos momentos de las personas que se han comido mis momentos de enseñar fotos de Wanaka diciendo “yo voy a estar allí”. Se me cae un poco la lagrimilla pensando en cómo ha salido todo. Pensando en cómo todo el mundo ha visto esta idea crecer, y tenerla delante. Estar dentro. No estar en Wanaka, pero estar en Franz Josef... Bueno, que eso. Que me dieron el trabajo y tengo curro de recepcionista en un hostel en las montañas. Para quien me conozca... ¿Algo más se puede pedir? Sí, una familia momentanea.
Llegué a Christchurch, a casa de mi Couchsurfing, y la llave no estaba donde tenía que estar. La puerta de alante esta cerrada. La puerta de atrás estaba cerrada. La zapatilla donde se supone que tenía que estar estaba vacía. Al menos, el trayecto desde el aeropuerto hasta allí, aunque largo, había estado repleto de amabilidad kiwi. La conductora del bus del aeropuerto me dijo exactamente cómo llegar, y me aconsejó andar cinco minutos fuera del aeropuerto para que en vez de 8$ el bus me costara 3$. Y la conductora que me cogió fuera, al decirle qué bus tenía que coger después, fue supersimpática. Y el otro conductor también. ¡Bienvenido a kiwilandia! Y esa casa estaba cerrada. Y encontré un cobertizo en el que resguardarme de la lluvia. Con un enchufe para mi teléfono incluído para mandarle un mensaje a Lex. ¡Hay una llave de reserva en otro cobertizo! Siestón y papeleo...
Tengo una lista de tareas que supera la ficción. Abrir una cuenta del banco, sacarme el número para pagar mis impuestos, compras varias (botas, más botas...), comprar un coche... Sí, amigos de la comedia. Me he comprado un coche y se llama Fury (Furia). Todo esto en dos días. Y unas apasionantes tortillas de patata con vino y cerveza en casa de Lex. Y mucho intercambio de libros y películas. Y poner el rumbo a Franz Josef. Suerte que la mitad de mis tareas se pueden hacer en la oficina de correos. He podido hacer la transferencia del coche, el número de impuestos, la cuenta del banco, la tarjeta de débito... todo en la oficina de correos. ¡Qué competentes!
Una carretera apasionante a lomos de Fury. Bueno, en el asiento en realidad. Cruzo Arthur Pass y me siento el más afortunado del mundo. Me tomo un café en un bar de carretera. Escucho Extremoduro en Fury, con un cassette acopla, mi móvil acoplado a un chisme de estos del parabrisas, y la ventanilla a medioabrir. El aire de la West Coast empieza a rozar mi mejilla. Disfruto del paisaje, del camino, de la conducción, y llego a mi nuevo hogar. Cinco meses.
La llegada y la primera semana ha sido un poco caótica porque ha habido mierdas internas y un tío de recepción se ha acabado largando. Ese es un buen resumen. Pero por lo que a mí respecta... Todo controlado. Tengo una habitación para mí solo en una casa al lado del hostel. Somos cuatro ahora. Emma, Sarah, Mark y yo. Creo que es una buena familia. Creo que va a ser muy divertido. Ya hemos organizado varias cenas, hemos salido de cervezas al único bar de la ciudad, hemos redecorado el salón... Y nos hemos comprado un Risk para el duro invierno. ¡ Y una bici para los días soleados! Asentando el invierno aquí, que es frío pero no muy húmedo. Asentando que mi jardín de atrás sea un glaciar. Asentando que voy a hacer paracaidismo, puenting, kayak, quads, viajes en helicóptero y escalada en hielo gratis. Porque todas las actividades que ofrecemos y vendemos son gratis para nosotros. Ahhh! Locura!
Mi primer fin de semana lo he pasado en Wanaka. Aquel pueblo que fue mi sitio predilecto desde internet. Mi ventana a NZ. Pero acabó siendo, por suerte, Franz Josef. Un Franz Josef que ahora veo con cariño, con futuro y con familia. Postiza, pero familia. Fury hace las veces de autobús de todos. La recepción la siento muy cómoda. Josh, mi jefe, un crack. Mark, un galés que le gustan los dardos y vino para acá porque su padre nació aquí. Emma, una kiwi sin complejos. Sarah, una canadiense con la que creo que me voy a andar todos los caminos habidos y por haber. Y “Milkshakes” (Batidos), nuestro gato, que ya duerme conmigo en el sofá.
Más allá de aventurillas cotidianas, dejo paso a fotos. Hoy he inagurado el invierno con un repollo rehogado con patatas y cebolla. Una tortilla que se pegó a la sartén acabó siendo un revuelto que acabó en el horno gratinado con queso. Y las torrijas están al caer. Creo que no lo voy a pasar mal.
 |
| Furia de camino a mi nuevo hogar |
 |
| Después de hacerme la foto me di cuenta de que íbamos muy conjuntados |
 |
| La broma de camino a Roberts Point |
 |
| A la izquierda de la cascada hay un mínimo punto blanco que es un helicóptero. Este sitio no me deja de recordar a Parque Jurásico |
 |
| Franz Josef Glacier - Destacado con un cículo un helicóptero, para destacar la magnitud del lugar. Franz Josef ha retrocedido tres kilómetros en un siglo. A pesar de nuestros esfuerzos por destruir el planeta y sus maravillas, también se trata de un ciclo de congelación y descongelación, que estamos acelerando. En seis años su morrena ha retrocedido 600m. Aún así, acojona. |
 |
| Franz Josef Glacier |
 |
| Cam, Mark, Sarah, Emma y Jun |
 |
| Lago Hawea, de camino a Wanaka |
 |
| Lago Wanaka desde el Mt. Roy (1516m) |
 |
| Lago Wanaka desde el Mt. Roy (1516m) |
 |
| Lago Wanaka desde el Mt. Roy (1516m) No he sabido elegir la mejor panorámica, así que he puesto todas |
 |
| De vuelta a casa después de un maravilloso finde en Wanaka |
 |
| De camino a Fox Glacier después de un día de curro. Un paseo por el parque después de currar. |
 |
| Fox Glacier (con la boca completamente abierta) |
Esto y mucho más es lo que me depara vivir en Franz Josef. Todos estáis invitados. Creo que merece la pena algún esfuerzo. Solamente digo eso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario