Recuerdo cuando por primera vez vi el Sharks Tooth. Fue hace casi un año, en mi primera visita a Wanaka desde Franz Josef. Por aquel entonces las caminatas tenían caminos y senderos marcados, y para generar un poco de emoción, tal vez algún refugio en el que dormir largo y tendido. Ha pasado tiempo de eso, y algo de ampliación del margen adrenalínico en los varios proyectos en montañas. Ahora, después de un año (casi) aquí, seis meses en Wanaka y multitud de conversaciones con multitud de gente, Sharks Tooth es algo que se torna realidad y factible.
Todo el mundo habla de Sharks Tooth, de esa cumbre a la que se llega por un risco muy expuesto, que más que caminarlo se escala. Que más que quererlo se teme. Que más que pisarlo se agarra. Todo el mundo, al fin y al cabo, habla.
Salimos pues, es un intento de madrugar mucho, pero al final madrugando menos, a las 7:30. El equipo lo componen, sin duda alguna, y con el número 1 en la camiseta de la selección eslovena, Petra Humar. Con el número 2, un fichaje de última hora, procedente de las llanas tierras de Toronto, donde desde su torre más alta se ve Torontontero, Sylvie. No puedo evitar escuchar, ver, decir o escribir Toronto y no acordarme del chiste. En fin, ahí vamos, temerosos de riscos y demás historias que nos han metido en la cabeza.
El camino fácil ya nos los sabemos. Hace cuatro o cinco meses que subimos y la niebla, como el tiempo, se nos echó encima, y decidimos darnos la vuelta. Ahora, el día amenaza solamente con alguna nube alta que no va a impedir la hazaña. Que esta vez, de ser, sea la roca la que dicte el final. Preparativos de última hora, un platanito por aquí, un chocolate por allá, botas, gorros… y puesta en marcha a cruzar el prado que nos lleva a la colina. El camino comienza zigzagueando sendas de ovejas hasta lo alto de la colina donde empieza un risco que sube en paralelo al río Raspberry (Río Frambuesa, qué bonito!). De ahí conocemos el camino, y sabemos que no más que a mitad de camino tenemos que continuar siguiendo el río, lo más pegados, para no hacer la peripecia de la otra vez, que fue subir por el risco directamente. Ese risco tenía una anchura de medio metro en lo más ancho, un otras teníamos que agarrar el borde afilado con las manos, escalando de lado para sobrepasar lo peor. Pero no esta vez.
Con algún que otro resbalón en la roca rota llegamos al paso donde llegamos la otra vez, y nada más que una cosa nos llama la atención. Sharks Tooth (o Diente de Tiburón) está ahí, frente a nosotros. La otra vez no pudimos ver a más de dos decenas de metros enfrente, por la niebla. Esta vez el día claro nos muestra el diente. La sonrisa. Y para sonrisa la de nuestras caras. Nos miramos y Petra me pregunta: “¿Qué te parece?” Los miedos están todos fuera. Ese pico es totalmente factible. Los dos nos reímos y, sin contestarnos, seguimos el risco que nos lleva al diente.
Unos cincuenta metros antes de la cima todo se convierte en roca muy bien sujeta. Un nevero queda por ahí, de nieve perpetua incluso después de todo el verano. Cubrimos la mochila de Petra con piedras para que no se la merienden los keas. Escondemos los palos de andar. Esto va a ser más una escalada de manos y pies. Esto va a ser lo que nos gusta.
La intuición y un papel que Petra ha impreso con algunas instrucciones nos llevan a la derecha del pico, donde la caída a su derecha es abrumadora, pero nuestra escalada es sana y salva en su vertiente norte, sin querer mirar al Oeste. Utilizando nuestros conocimientos para subir paredes en nuestros ratos libres, escalamos esa roca con buenas formaciones para posar pies y agarrar con las manos, y no sin más de diez resoplidos y miradas al vacío con incertidumbre pero con confianza, llegamos a la cima, donde un pequeño risco se extienda hasta el final del propio pico. El pico lo forma una roca sobre dos. Dos sobre siete. Siete sobre viente… y así, supongo, hasta el macizo que nos sujeta.
Sharks Tooth, de los únicos picos que volveré a subir.
Esta vez, fotos cortesía de Petra
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| 8.30 de la mañana. El canguelo nos saca una sonrisa |
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| Craigroyston a la izquierda. Sharks Tooth a la derecha |
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| ¡La que hemos liao, Petra! |
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| De ahí venimos... |





Guau!!!!
ResponderEliminarGuau!!!!
ResponderEliminarGracias, "prueba", por tu aportación :)
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