Como todas las aventuras que tienen que ver con vuelos, esta empieza estando en el curro. Hace dos días, como siempre me pasa que cuando estoy haciendo camas en el hostel, de repente me aparece en mi cesta una sábana pequeña cuando tenía que ser grande, y me toca volver a recepción para coger la que corresponde y volver a la habitación a seguir con la cama en cuestión. Es una frustración enorme, porque seguramente esa sábana la doblé yo mismo, y la coloqué erróneamente yo mismo. Fustigándome mentalmente a mi mismo entraba yo a recepción, cuando Emma me pasa el inalámbrico y me dice "toma, es Chris paracaidista".
Chris paracaidista podía significar muchas cosas, pero después de la conversación solamente una: "hey man, se ha dado de baja una reserva de un tipo porque está enfermo. Si vienes ahora al aeródromo saltas. Te dejamos el salto por 100$." - "Chris, cojo el coche y estoy allí en diez minutos". Le digo a mi jefa que vuelo en hora y media y sigo haciendo camas y me dice "no, yo voy contigo. Y, Emma!, cierra recepción que Alberto va a saltar". Así que allá vamos a toda velocidad (no más de la permitida), al super aeródromo de Franz Josef. Por exigencias del guión, y promesas varias, llevo mi gorro de gato que encontré hace dos semanas, porque a los de Madrid nos llaman gatos, como ya sabe todo el pueblo.
Cuando llegamos allí la gente está esperándome como diciendo "o sea que tú eres el que estaba trabajando y has venido aquí corriendo para tirarte de un avión, no?". En fin, que me empaquetan todo el tinglao de uniforme, me pinto los bigotes de gato, me meto en el papel, me cuentan, y sin darme cuenta estoy en una avioneta amarilla que parece que no pesa, porque no necesita ni 400m para despegar... Todavía no me lo creo. Estoy en una avioneta viendo glaciares, y el mar, y nubes por todos lados, los picos por encima de las nubes, con mi amigo Taka anclado a mi espalda. Y tras todas estas conversaciones chorras, por preguntar, le pregunto "Cómo de alto?"... 19.000 pies, o 6.000 y algo metros, el salto más alto de NZ, y creo que del hemisferios sur... Oh yeah! Si las cosas se hacen, se hacen bien...
A la voz de "Estás listo?" yo digo que sí y la puerta de la avioneta más pequeña que he visto se abre y Taka me empuja hacia afuera. Yo cumplo procedimiento de patas fuera y hacia atrás, cabeza atrás y brazos en cruz en el pecho. Cuando Taka ve que todo está correcto, ni 1, 2 y 3 ni hostias. Nos vamos derechitos para abajo. Salimos de frente. Una vuelta y veo el avión y otra vez la tierra, y creo que eso se estabilizará, pero no. Veo la avioneta otra vez, y ya el suelo, y ya Taka estabiliza, y ya estiro los brazos, y empiezan 80 segundos de caída libre... Por primera vez en mi vida estoy volando. Dejándome caer con un japonés por la espalda. La caída libre es la mejor parte de la faena. Ver, lo que se dice disfrutar de las vistas, lo hice a ratos durante esos 80 segundos, pero más que nada mucho grito de placer y mucho disfrutar de la adrenalina. Es una caída libre en la que la velocidad se estabiliza en un momento dado, por lo que no es un vuelvo al estómago de 80 segundos, si no más bien un resecamiento de boca de 80 segundos, y un intento de mirar para todos lados para disfrutar del paisaje. Porque son 80 segundo únicos. Porque hay palabras pero a la vez no las hay, así que os dejo dos fotillos a la espera del vídeo...
Y sí, si mis amigos se tiran de un puente, yo metiro. Y si mis amigos saltan de un avión, yo salto también. Próxima estáción: Wanaka!
Chris paracaidista podía significar muchas cosas, pero después de la conversación solamente una: "hey man, se ha dado de baja una reserva de un tipo porque está enfermo. Si vienes ahora al aeródromo saltas. Te dejamos el salto por 100$." - "Chris, cojo el coche y estoy allí en diez minutos". Le digo a mi jefa que vuelo en hora y media y sigo haciendo camas y me dice "no, yo voy contigo. Y, Emma!, cierra recepción que Alberto va a saltar". Así que allá vamos a toda velocidad (no más de la permitida), al super aeródromo de Franz Josef. Por exigencias del guión, y promesas varias, llevo mi gorro de gato que encontré hace dos semanas, porque a los de Madrid nos llaman gatos, como ya sabe todo el pueblo.
Cuando llegamos allí la gente está esperándome como diciendo "o sea que tú eres el que estaba trabajando y has venido aquí corriendo para tirarte de un avión, no?". En fin, que me empaquetan todo el tinglao de uniforme, me pinto los bigotes de gato, me meto en el papel, me cuentan, y sin darme cuenta estoy en una avioneta amarilla que parece que no pesa, porque no necesita ni 400m para despegar... Todavía no me lo creo. Estoy en una avioneta viendo glaciares, y el mar, y nubes por todos lados, los picos por encima de las nubes, con mi amigo Taka anclado a mi espalda. Y tras todas estas conversaciones chorras, por preguntar, le pregunto "Cómo de alto?"... 19.000 pies, o 6.000 y algo metros, el salto más alto de NZ, y creo que del hemisferios sur... Oh yeah! Si las cosas se hacen, se hacen bien...
A la voz de "Estás listo?" yo digo que sí y la puerta de la avioneta más pequeña que he visto se abre y Taka me empuja hacia afuera. Yo cumplo procedimiento de patas fuera y hacia atrás, cabeza atrás y brazos en cruz en el pecho. Cuando Taka ve que todo está correcto, ni 1, 2 y 3 ni hostias. Nos vamos derechitos para abajo. Salimos de frente. Una vuelta y veo el avión y otra vez la tierra, y creo que eso se estabilizará, pero no. Veo la avioneta otra vez, y ya el suelo, y ya Taka estabiliza, y ya estiro los brazos, y empiezan 80 segundos de caída libre... Por primera vez en mi vida estoy volando. Dejándome caer con un japonés por la espalda. La caída libre es la mejor parte de la faena. Ver, lo que se dice disfrutar de las vistas, lo hice a ratos durante esos 80 segundos, pero más que nada mucho grito de placer y mucho disfrutar de la adrenalina. Es una caída libre en la que la velocidad se estabiliza en un momento dado, por lo que no es un vuelvo al estómago de 80 segundos, si no más bien un resecamiento de boca de 80 segundos, y un intento de mirar para todos lados para disfrutar del paisaje. Porque son 80 segundo únicos. Porque hay palabras pero a la vez no las hay, así que os dejo dos fotillos a la espera del vídeo...
Y sí, si mis amigos se tiran de un puente, yo metiro. Y si mis amigos saltan de un avión, yo salto también. Próxima estáción: Wanaka!
ENORME, GRANDIOSO, ESPECTACULAR, ALUCINANTE, GRANDE!!!!!!
ResponderEliminarACOJONANATE.
tu tio Fer