sábado, 18 de julio de 2015

Cajón de-sastre

Esta sección se iba a llamar primero “Miscelanea”, pero me he topado con una de estos malentendidos guardados en mi encéfalo desde el cretácico. Y se trata de la expresión “Cajón de sastre”. Siempre había creido que era un “cajón desastre”. Un desastre de cajón, vaya. Pero no, hace alusión a los sastres y su variopinta manera de guardar de todo en sus cajones. Bien, resuelta la duda me dispongo a mostrar y comentar ciertas fotos que he ido acumulando en mi teléfono, más allá de paisajes, ríos y glaciares, para deleite y memorias posteriores. Porque otra cosa no, pero Nueva Zelanda guarda tesoros en supermercados y callejones... Pongamos que hablo de Nueva Zelanda


 Allá donde se pueden hacer tortillas, que saben deliciosas con la cerveza locar. Y es que aquí tienen ceveza "ale", que es mejor que la "pilsner" o la "lager" a las que estamos acostrumbrados allá arriba. Aunque para gustos, cervezas.
 Allá donde Eta se financia con la venta de mayonesa y de otros productos gastronómicos
 Allá donde Yoplait sigue haciendo feliz a niños y mayores
 Allá donde puedes colaborar arrancando pinos del suelo, que son considerados una plaga traída de Europa un par de siglos atrás
 Allá donde me avergüenzo de estar delante de tres pantallas a la vez. Una tele que no funciona, la tele que sí que funciona y el portátil para copiar las pelis al USB
 Allá donde Italia nos visitó en forma de siete mastodónticas pizzas caseras.
 Allá donde los perros son más bonitos que el Sol
 Allá donde los champiñones crecen en forma de corazón
 Allá donde una helada pelona te deja seco por la mañana
 Allá donde los abrelatas son como en las pelis
 Allá donde los gatos se llaman Milkshakes y parecen canguros
 Allá donde el repollo "rehogao" también se puede concebir
 Allá donde las aspiradoras tienen cara y nombre. También se puede comprar a "Lucy", que luce un fabuloso color morado. Pero a Henry III le tenemos mucho cariño. Con esa carita dulce. Con esa forma de caminar. Con salero, como R2D2. tropezándose con las esquinas cuando tiras de él. Ladeándose y volcándose cuando intentas saltar un cable con el. Tiene una forma de caer, con esa mirada inocente, que parece que te dice "ja, te jodes... no haberlo intentado, tío vago, en vez de cogerme en brazos". De repente su cabeza se ladea y parece que le pesa la peluca y decide tumbarse como perezoso... Ayyy Henry III, qué agonías y que sorpresas nos das!
 Allá donde todo está tan indicado que hasta la rosca de la leche tiene una flecha
 Allá donde por jardín se puede tener un glaciar
 Allá donde un juego de mesa, en italiano, tiene el nombre de Coño
 Allá donde los gatos se retuercen al dormir
Allá donde las berenjenas tienen buena cara

PONGAMOS QUE HABLO DE NUEVA ZELANDA

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